Dos navidades únicas: Gramado y Guernsey

Edit: Agustina Andújar

En un rincón del sur de Brasil, se vive la navidad más larga del mundo. En una Isla del Canal de La Mancha se celebran las fiestas como los cuentos. ¡Compartimos esta experiencia con vos!

Si hay una época en la que más me gusta viajar es Navidad. Aunque disfruto muchísimo de pasar esta particular fiesta en familia, tuve la oportunidad de hacer junto a ellos algunos viajes que me permitieron conocer y disfrutar de las distintas tradiciones de Navidad del mundo. Pero hubo dos lugares en particular que me fascinaron: uno fue Gramado, en Brasil, con su ‘Navidad más larga del mundo’, y otro fue Guernsey, en Reino Unido, con sus tradiciones ancestrales que se repiten todos los años. Y aquí estoy hoy para contarles un poco sobre estos dos destinos distintos y muy especiales…

GRAMADO

En el sur de Brasil, a 115 km de Porto Alegre en el Estado de Rio Grande do Sul, se encuentra Gramado. Esta ciudad es lo menos brasileño que uno se pueda imaginar: no hay playas ni palmeras, el clima es templado y está rodeada de bosques y montañas. Pero tiene algo que la distingue aún más del resto de Brasil: en ella se vive la Navidad más larga del mundo, que atrae a más de dos millones de turistas cada año y que este año celebra su 33° edición.

Photo: Foter

Durante todo el año, como en las películas de la infancia, todos los habitantes de Gramado se preparan para la Navidad, la celebración más importante de la región. Todo el pueblo ayuda en la decoración de las calles, la preparación de cosas ricas y todo lo que implica esta gran celebración, que dura ¡casi 4 meses! Este año comenzó el 25 de octubre y finalizará el 13 de enero.

Gramado es conocida como “La Suiza de Brasil”. Sus primeros habitantes fueron inmigrantes principalmente alemanes e italianos que le dieron una impronta distinta a esta localidad brasileña con las costumbres de sus países de origen. Casas coloniales, cabañas chocolateras y de otros dulces regionales, calles ultra limpias y ordenadas, flores en todos lados y el paisaje de las sierras, sumados a su clima templado con algunas nevadas en invierno, hacen que cada año este destino sea el principal foco del turismo interno brasileño y que cada vez más visitantes de otros países la elijan como destino para las Fiestas.

Los villancicos a todas horas en las calles decoradas, luces en las casas, estrellas, guirnaldas y estatuas navideñas de ángeles como también de Papá Noel y otras figuras típicas en sus calles, parques con flores bellísimas, y edificios y calles teñidas de rojo y verde convierten a Gramado en una ciudad que respira la Navidad. Aunque es un espectáculo que se presenta en las calles (y que no se suspende por lluvia) los eventos de “Natal Luz” son la gran atracción y sus entradas, que rondan en los 75 Reales (+ impuestos) vuelan en cuestión de tiempo en su sitio web oficial. 

El Gran Desfile de Navidad, en la Rua Das Hortensias, es un espectáculo que se presenta todas las noches. Hay un enorme despliegue de carruajes con acróbatas y personajes disfrazados con trajes tan bellos que hacen que sea inevitable la nostalgia por recordar clásicas películas de Disney de la infancia. La iluminación y el sonido le dan el condimento especial al espectáculo que lo hace sumamente placentero. Todos los días personas disfrazadas de soldados tipo ‘Cascanueces’ marchan por la Avenida de Las Hortensias y la calle Borges Madeiros cantando y bailando junto a los niños a las 16:00. Para culminar las noches navideñas, un momento de esos que emocionan es cuando a las 21.00 ocurre el encendido de luces y toda la ciudad, poco a poco, empieza a brillar hasta que se ilumina por completo. 

Photo: Espectáculo Natal Luz

Lo que más me enterneció de mi visita a Gramado fue el momento en que  un coro de niños reunidos la Plaza Principal formando un árbol navideño (llamado el Árbol Cantor) empezaron a cantar villancicos. A los más chiquitos que nos acompañaron, sin embargo, les gustó mucho “Navidad por el Mundo”, un musical que repiten año a año y en el que no hay barreras del idioma que puedan hacer que no se disfrute. En él se cuenta la historia de una niña que conoce la fábrica de juguetes de Santa Claus. Ángeles que vuelan, trineos, duendes y demás personas mágicos navideños, hacen que los chicos jueguen y se diviertan.

Para culminar el viaje, durante el día les recomiendo visitar el Parque Norr, que es dónde está la Aldea de Papá Noel, y a la noche no perderse el espectáculo que más emociona a los adultos: “Reencuentros de Navidad”. Se trata de una ópera cantada en el lago Joaquina Rita Baer (que bordea Gramado). No es necesario ser fanático de este estilo de música para disfrutar este show impresionante en el que, en la noche estrellada, se disfruta de un show de luces, aguas danzantes y cantantes sumamente talentosos que interpretan los villancicos navideños clásicos y otros típicos de la zona.

GUERNSEY

Photo: Bárbara Paula Groba

Otra navidad única fue la que viví en Guernsey, una isla del Canal de La Mancha que pertenece a Reino Unido. Se trata de un rincón mágico que poco a poco atrae más a turistas de todo el mundo. Quienes busquen tranquilidad, playas, clima agradable todo el año (no hay nevadas en invierno como ocurre en otras regiones europeas), vegetación única y un misticismo muy especial (tanto por los artistas que pasaron por allí como Víctor Hugo, como por su historia y sus rituales) van a encontrar en Guernsey un lugar sumamente interesante para conocer. 

Aunque en Diciembre en Guernsey es invierno, este destino no tiene temperaturas tan extremas como otras zonas de Europa ya que casi nunca nieva y la temperatura no suelen llegar a los grados bajo cero pero sí comparte el hecho de que oscurece muy temprano: a partir de las cuatro de la tarde se hace de noche. Aún así, los negocios permacen abiertos hasta alrededor de las 21:00.

Al volar sobre Guernsey, se puede apreciar cómo todas las casas están adornadas con luces preparándose para recibir la Navidad. No hay una casa a la que le falte decoración y todos los buzones están llenos de postales, que para mi fueron las más lindas que vi en mi vida. La isla es duty free (exenta de impuestos o taxes) y por eso, este destino es muy elegido para hacer compras navideñas. En las grandes avenidas de St. Hélier y St. Peter Port se pueden conseguir excelentes productos importados como cremas y perfumes a muy buen precio.

Photo: Bárbara Paula Groba

Para la Navidad, tanto los más chiquitos como los adultos mayores se visten enteramente con ropa festiva: a nadie le faltan los ugly sweaters (los famosos ‘sweaters feos’ tan típicos de esta festividad), aros alusivos, sombreros decorados y hasta pantalones coloridos que los usan durante todo Diciembre. Algo muy habitual en la isla es que durante cada momento compartido en familia en el mes de fiestas es que en las mesas haya ‘crackers’, unos cartones navideños decorados con cartulinas de colores festivos con forma de caramelo en cuyo interior se guardan pequeños ‘regalitos’ (unos mini naipes, llaveros, anillos o lo que sea) y una corona de papel de colores. La costumbre es que todos los presentes crucen sus brazos para en uno poner un cracker (el que se le dará al que esté al lado) y en otra agarrar el cracker que nos ofrece el compañero de al lado, del que tiraremos fuerte para poder abrirlo y ver que sorpresa lleva dentro. Es un momento muy divertido, en dónde no sólo se hacen bromas con los presentes y cada uno se pone su corona, sino que también se leen los chistes que siempre en el interior de estos simpáticos paquetes.

Photo: Bárbara Paula Groba

Una de las curiosidades de haber celebrado Navidad en Guernsey es que el 24 a la noche no festejamos la Noche Buena, como ocurre en otros lugares del mundo. En esta isla, el festejo comienza el 25 con un brindis a la mañana y la apertura de regalos, que se encuentran en las clásicas botas de Navidad que se cuelgan en la chimenea de la casa para cada uno de sus integrantes. Esa noche sí se festeja Navidad, sin fuegos artificiales pero con mesas y casas totalmente decoradas con luces, villancicos a toda hora y bellas coronas.

En la cena navideña lo primero que se hace es tomar un ‘trago de bienvenida’. Luego, se pasa a la cena, en la que es frecuente que no se sirva un plato principal con acompañamientos, sino que haya diferentes platillos de la gastronomía típica de la región. La manteca de Guernsey es el acompañante principal de todas las comidas. En la entrada se sirven diferentes quesos (algunos no existen en otro sitio y tienen un gusto único, por lo que es bueno probarlos) y luego el plato típico, que es un plato nacional llamado Guernsey Frijol Jar, un guiso a base de carne de cerdo, carne vacuna y frijoles. También se degustan variedades de pescado desde el clásico inglés fish and chips hasta otras especies marinas como cangrejo. Las verduras se comen salteadas junto con las papas (que sonde diferentes tamaños pero que tienen una cáscara dura y un sabor bien contundente) y el pan local llamado ‘Gache’, que tiene nueces y pasas de uvas. Como postre se suelen ofrecer exquisitas gelatinas y otros dulces caseros también realizados con manteca. La noche culmina con un brindis alrededor de la 1:00 de la madrugada para celebrar la Navidad.

 

Sin dudas se trataron de dos navidades únicas y distintas en dos sitios del mundo lejanos entre sí pero a los que los une el gran espíritu de alegría que caracteriza a esta especial celebración que ya no distingue entre religiones o países y une al mundo. ¡No dejen de elegirlos para sus próximos viajes navideños!

 

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Sobre Barbara Paula Groba 1012 Artículos
Estudiante de Psicología en la UBA. Periodista egresada de TEA. Periodista Científica egresada del Instituto Leloir. Editora de Historias de Moda. Community Manager de Loly.Just. Twitter e Instagram: @barbigroba9